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Temporada ciclónica 2025 inicia de forma tardía pero registra eventos relevantes en el Atlántico y efectos indirectos en República Dominicana


Por. Rafael Horguín-Meteorologo 

SANTO DOMINGO, R.D. – La temporada ciclónica del Atlántico 2025 comenzó este año con un retraso inusual, iniciando oficialmente el 23 de junio con la formación de la tormenta tropical Andrea. Se trata del inicio más tardío registrado desde 2014, según reportes de organismos meteorológicos internacionales.

A partir de este sistema se desarrollaron diversos fenómenos atmosféricos que, aunque permanecieron mayormente alejados de tierra firme, mantuvieron en alerta a los servicios de monitoreo de la región, incluida la República Dominicana.

En los días posteriores se formó Barry, que se desplazó hacia Veracruz, México, sin representar peligro para el Caribe. En julio, la tormenta tropical Chantal provocó oleaje anormal y ligera humedad sobre La Española, sin daños en territorio dominicano.

Durante agosto, el huracán Erin alcanzó categoría 5, con vientos máximos de 160 mph (260 km/h). Aunque no representó una amenaza directa para el país, generó mar picado y restricciones temporales para embarcaciones en la costa norte, de acuerdo con reportes del sector marítimo.

Al avanzar el período pico de la temporada, la tormenta tropical Fernand se formó al norte del Caribe. Su distancia evitó impactos directos, pero aportó incrementos de lluvias en el Cibao y la cordillera Central, provocando crecidas menores sin daños significativos.

A mediados de septiembre, Gabrielle se fortaleció en el Atlántico central y pasó como huracán mayor al este de Bermudas. Su circulación incrementó el oleaje en aguas profundas, lo que llevó al Instituto Nacional de Meteorología (Indomet) a emitir avisos preventivos para la costa atlántica. Días después, el huracán Humberto alcanzó categoría mayor sin repercusiones para la región.

El cierre de septiembre estuvo marcado por Imelda, que se formó entre Cuba y Bahamas. Aunque no tocó tierra, provocó nubosidad y aguaceros aislados en zonas del noreste dominicano.

En octubre se desarrollaron Jerry, Karen y Lorenzo, todos alejados del Caribe. Sin embargo, Lorenzo generó oleaje anómalo en la costa norte, motivando recomendaciones de precaución por parte de la Armada Dominicana, Defensa Civil y el Centro de Operaciones de Emergencias (COE).

El fenómeno de mayor impacto para el país fue el huracán Melissa, que se fortaleció rápidamente en el mar Caribe en la segunda quincena de octubre. Aunque su centro afectó directamente a Jamaica y posteriormente a Cuba, su amplia circulación provocó lluvias intensas y ráfagas de viento en provincias del sur y suroeste dominicano, como Pedernales, Barahona y Azua, así como acumulados de hasta 400 milímetros de lluvia en el Gran Santo Domingo.

Estas condiciones generaron inundaciones urbanas, deslizamientos menores y el cierre temporal de varios tramos carreteros. Mientras Melissa perdía intensidad sobre Cuba, el país continuó recibiendo oleaje peligroso en el litoral caribeño y atlántico, lo que mantuvo niveles de alerta preventiva del COE.

En Jamaica y Cuba, el sistema dejó cerca de 50 víctimas mortales y daños estimados en más de 10 mil millones de dólares, aunque las autoridades cubanas no reportaron fallecidos. En República Dominicana, los efectos se limitaron a daños materiales menores en infraestructura vial, redes eléctricas, plantaciones agrícolas y viviendas vulnerables.

La temporada ciclónica 2025, marcada por un inicio tardío y múltiples sistemas sin impacto directo, reafirma la vulnerabilidad del Caribe ante eventos atmosféricos de gran escala y la necesidad de mantener protocolos de preparación y respuesta aun cuando los ciclones no se aproximen al territorio nacional.

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